Thursday, July 21, 2005

La patria perdida

¿Qué es la muerte?Chuang Tzu decía que era imposible saber si la muerte representaba el fin definitivo de nuestra existencia-de ahí el miedo- o si, por lo contrario, se trataba de una patria perdida, y la vida un exilio, y nuestros pensamientos un olvido, del mismo modo que Ulises cayó en los labios de la hermosa Calipso, olvidando, por el ardid de su hechizo, a la amada Ítaca, a Penélope, a Telémaco.

Chuang Tzu tenía razón. Tal vez la muerte sea una madre que nos espera al otro lado mostrando sus senos para abrazarnos y que bebamos de ellos, y de este modo olvidemos lo bueno y lo malo de nuestra existencia terrenal, tal como lo hicimos al principio, cuando absorbimos el primer trago del cordón umbilical en el claustro materno y perdimos la conciencia de nuestro devenir anterior.

De todos modos, aún sabiendo esto, no deja de asustarnos cuando nos sonríe la Divina, y vemos como rapta a los nuestros como una rapaz sin rostro, forma, color u olor.En estos días he perdido a un tío, y alguien muy especial también ha perdido al suyo. Es una coincidencia extraña. Un doble golpe certero. Sin traiciones. Limpio. Anunciado. Pero aún así, doloroso, triste, difícil...

Sin embargo, hoy quiero pensar que esas dos personas, buenas y cariñosas, amadas y queridas, se encuentran mecidos por esa maternal muerte de la que hablo, sin dolor, sin tristeza, si todas estas pruebas que adolecen mi corazón. Han regresado a su verdadera patria. Seguro. Shangri-la les acoge en su reino. ¿Por qué debemos estar tristes? ¿Acaso nosotros no regresaremos?

Wednesday, July 20, 2005

Centauros

Alpha Centauri se encuentra a tan sólo cuatro años luz de nosotros... Estoy preparando una expedición para todos los réprobos no deseados en este Sistema Gusano. Para quienes estén decididos a marcharse conmigo con el objetivo de crear una nueva civilización en un planeta cálido del sistema solar de Próxima Centauri inscríbanse en www.centauros.org

Debimos haber escuchado a Marx

El moderno capitalismo cada vez se parece más al viejo...
El rancio capitalismo cada vez nos parece más moderno...

¿paradoja?

Pensemos en los sueldos medios: 700 euros.
Pensemos en el alquiler medio de una casa para dos: 900 euros.
Las cuentas las dejamos al libre albedrío.
Pero, si a eso sumamos la inflación del euro, ¿qué nos queda?

Antiguamente, como me comentó ayer una amiga, los señoritos esclavizaban a los lugareños para que cavaran una zanja por un real. Ese real les servía para comer aquel día. Si querían llenar su estómago al día siguiente-por desgracia, fisiológicamente necesario (sino el capitalismo apenas sería un mal, sino más bien una broma pesada)- debían acudir erre que erre a cavar la misma zanja.

Pues bien... sin duda los dos modelos, separados a día de hoy por poco más de un siglo, se acercan. Los señoritos de las empresas se enriquecen a costa de esclavizar a los de abajo, la plebe, el vulgo, los parias, los que no cuentan. Ya sé, dirán, no es nada nuevo. Ya lo explicó Marx con aquello de la dialéctica histórica. Cierto. Pero a mí, un hijo de la postmodernidad, me contaron un cuento, aún si cabe, más bonito, y creo que llevaba por título El estado del bienestar.

Ya lo sé, ya lo sé... los cuentos son los cuentos.

Debimos haber escuchado a Marx. Era el cuento menos ingenuo. Y a Durruti con aquello de quemar las empresas. Puro realismo mágico-social.

"Al capitalismo no se le transforma, se le destruye"

¿Máxima anacrónica?

Ustedes juzgan, y si encuentran algo mejor: ¡cómprelo!

Wednesday, July 06, 2005

Siervos inteligentes

Está claro: cuanto más estúpidos seamos, mejor para ellos.

Pero no es tan sencillo. Creo que fue Spinoza en el que le dijo a los reyes absolutistas: "si les reprimes se unirán contra tí, déjales que se expresen libremente y jamás encontrarán el consenso para organizarse".

Esta máxima, a día de hoy, reluce como el mismísimo Rey Sol.

Nos expresamos libremente, gracias al estado de derecho y al sistema democrático. Sin embargo, nos comportamos como auténticos borregos. Todos, casi sin excepción. Lo que nos lleva a pensar que compartimos, unos con otros, el estigma plural de la estupidez a pesar de vivir en la sociedad de la información libre.

La historia creo que sucedió de la sigüiente manera:

En el principio, cuando nuestra conciencia era insular, sabíamos que eramos estúpidos, o lo intuíamos, vaya, a pesar de nuestras maravillosas habilidades; precisamente, porque no teníamos conciencia de ellas. De pronto, ¡la sociedad evoluciona! nace la tradición, que hace de gran intelecto para todos esos monos estúpidos, y encumbra divinamente a otros simios también estúpidos en el poder.

El ideal a partir de ahora será encumbrar a la inteligencia humana en la Tierra gracias a unas élites pensantes.

Con la caida de la tradición, aparece la gran novedad (estamos hablando de un periplo de miles años), y siguiendo las instrucciones del gran Spinoza, todos los monos por decisión estamental se vuelven listos, inteligentes, con capacidad de decidir por sí mismos, más sabios que la antigua tradición, y tienen la facultad- teórica, una vez más- de ser acogidos por las élites...

Pero algo falla, lo sabemos, en esta argumentación.

Los monos siguen siendo imbéciles. Está claro. Pero ahora no lo saben. Y eso es muy peligroso. A pesar de que hoy en día las palabras más "cool" son originalidad, personalidad, fama, éxito, individuo, étc.., el mono sigue siendo aquel animal político, gregario que describió el ambíguo Aristóteles, y por lo tanto tiende a integrarse en el pensamiento colectivo mayoritario, o, en palabras más llanas: se deja llevar. Conclusión: las cosas no funcionan. Y nadie lo remedia. Todo nos está bien, porque en realidad... ¡somos tan inteligentes! Y hasta aquí-el mundo que tenéis frente a vuestros ojos-hemos llegado.

¿No sería más práctico reivindicar la estupidez? ¿En vez de creernos tan y tan listos, no deberíamos aceptar nuestra condición para convertirnos en unos monos estúpidos pero sabios?

Tuesday, July 05, 2005

Lo primero es el verbo

Primero fue el verbo,
lo segundo el lenguaje,
lo tercero la manipulación

Los discípulos de Confucio creían en lo que llamaron la rectificación de los nombres. Para los letrados chinos, no podía existir una sociedad auténticamente virtuosa si los nombres no se identificaban plenamente con su significado.

Por ejemplo, si llamamos rey a un tirano, en el devenir de los tiempos los tiranos serán llamados reyes, y nunca el pueblo podrá enfrentarse a ellos, ya que todo lo escrito anteriormente sobre las perrogativas, facultades y la legitimación de su soberanía estará viciado. Estos sabios, al hablar de lo escrito anteriormente, se referían a la tradición y los ritos como pilares de una sociedad justa y recta. Aunque aquellos cimientos fueran correctos, ¿qué importaba, si en el último momento se sustituía el significado y por lo tanto el contexto entero?

Estos pensamientos nacieron en la fuente de la sabiduría hace más dos mil años.

A día de hoy, al escuchar los discursos de nuestros políticos que hablan de hambre cero, cuando su significado correcto es lucro, o de libertad, cuando quieren decir conquista, o de ayuda humanitaria, cuando ello implica genocidio, podemos ver que el significado de la palabra estupidez, al referirnos a la especie humana, es el único que se mantiene firme tras más de dos milenios de evolución.

¡El G8 no decide por todos!

El cenobita os invita a pasar

Lo sé, demasiados blogs, exceso de información, puntos inconexos, mentiras, tonterías, poca información... ¿para qué acudir a uno más? La verdad es que no tengo la respuesta, simplemente os invito a pasar... quizá me vea atraido por un sentimiento homérico o musulmán de hospitalidad, una concepción antigua que sustituye la casa y la comida tradicional, por la mente, y la psique modernizada gracias a los medios de comunicación. Sí, el cenobita, os invita a pasar....